23 mayo, 2012

LP

La sonrisa de regreso que contesta otra sonrisa bastaba. Un espacio compartido con las cosas más sencillas bastaba. Un hotel en cualquier parte de Europa, se podía hablar jugando a quitarnos la ropa. Convertimos las peleas en paces. El primero que se rinda y lo dice ya sabe... Hacer caso a tus consejos aunque estés equivocado bastaba. Irrumpir con nuestras buenas maneras, con las que disimulamos errores y quejas. Sumergirnos bajo el agua helada, y aceptar que ya sabemos que es agua pasada. Cómo pudimos llegar a querernos tan mal, de verdad, no lo sé. Cómo has podido decirme que aquí cada uno sabrá lo que hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario